La contaminación atmosférica agrava la bronquiolitis y las neumonías

La contaminación atmosférica agrava la bronquiolitis y las neumonías

22/11/2022

Los niños tienen un sistema poco saludable que responde mal a las infecciones. Incluso si sus vías aéreas son más pequeñas, se obstruyen más fácilmente por la inflamación y la acumulación de moco por infección. Por tanto, las infecciones respiratorias agudas de las vías bajas (IRAB), principalmente neumonías y bronquiolitis, son la causa más importante de enfermedad y mortalidad en todo el mundo en niños. Casos 5 millones de niños menores de 5 años mueren a nivel mundial cada año por infecciones respiratorias agudas.

Por otro lado, las personas mayores tienen mayor riesgo de infecciones respiratorias graves debido a que tienen un sistema inmunológico afectado y son menos eficientes, a aquellas que tienen una función respiratoria disminuida y que frecuentemente sufren otras infecciones asociadas a la inflamación.

Los virus suelen ser protagonistas

Aunque la IRAB puede ser causada por virus o bacterias, en realidad la mayoría de las IRAB graves son producidas por virus. La importancia de las infecciones bacterianas ha disminuido debido a los programas de vacunación, acceso al sistema nacional de salud y tratamiento antibiótico. Los virus más frecuentes responsables de IRAB son el virus sincitial respiratorio y el virus de la gripe.

Estos virus respiratorios son transportados en pequeñas células que pasan de una persona a otra provocando insuficiencia respiratoria severa debido a una respuesta inmunitaria descontrolada del huésped, daño a las células epiteliales pulmonares y disminución del intercambio de gases respiratorios.

Infecciones más graves si hay contaminación atmosférica

La vida en las grandes ciudades, donde existe una alta actividad industrial y un uso masivo de vehículos motorizados, hace que inhalemos una gran cantidad de contaminantes cada día. Y eso nos afecta más de lo que imaginamos.

Para empezar, la contaminación del aire afecta a distintos aspectos de la salud, incluido el desarrollo y agravamiento de enfermedades respiratorias. Existe evidencia científica de que la exposición tanto corta como amplia a la contaminación atmosférica se relaciona con un aumento de hospitalizaciones, visitas a urgencias o visitas domiciliarias por IRAB en niños y años.

En 2019, solo en Europa, más de 300.000 personas fallecieron prematuramente por exposición a contaminantes atmosféricos. Por ello, en 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó y actualizó las guías mundiales sobre la calidad del aire. Estos directorios muestran recomendaciones de los nuevos valores limitantes de los principales contaminantes atmosféricos para proteger la salud pública.

Además, la OMS, junto con otros organismos internacionales (Coalición Clima y Aire Limpio, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Banco Mundial), ofrece información actualizada sobre la calidad del aire de más de 4.000 ciudadanos con el objetivo de reducir en dos tercios la mortalidad anual por contaminación atmosférica para 2030.

Ciclo de infecciones respiratorias por contaminación atmosférica.

Los principales contaminantes atmosféricos implicados en el IRAB viral son partículas de menos de 10 µm (PM₁₀), dióxido de nitrógeno (NO₂), dióxido azul (SO₂), monóxido de carbono (CO) y ozono (O₃). Estos contaminantes generalmente dañan las vías respiratorias, aumentan la inflamación y alteran las defensas.

Por eso hay más infecciones respiratorias en invierno

Además de los contaminantes, los factores climaticos (temperatura, velocidad del viento, humedad, tormentas eléctricas) también están asociados con una mayor probabilidad de infecciones. Esto debe afectar la supervivencia y transmisión de virus respiratorios y la susceptibilidad del ser humano.

En concreto, las bajas temperaturas y la alta humedad en el menú se han asociado con un gran éxito viral de IRAB. Las bajas temperaturas aportan mayor estabilidad al patógeno, aumentando su supervivencia. A lo que se suma que las condiciones de alta humedad estabilizan las goitas de aire que portan el virus de persona a persona, lo que aumenta la transmisión.

Los contaminantes y los factores climáticos interactúan entre ellos sí. Por ejemplo, un clima frío y escapes lluviosos están relacionados con el aumento de gases que escapan de vehículos y chimeneas, lo que genera altos niveles de NO₂, SO₂, PM₁₀ y CO. Un clima cálido favorece la aparición de O₃ a nivel del suelo, mientras que la humedad reduce la contaminación por O₃.

Con estos datos sobre la mesa, no cabe duda de que vigilar estos factores ambientales puede ayudar a prevenir ingresos hospitalarios, planificar una mejor recuperación de la salud pública y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

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